Desde hace más de siglo y medio la Guardia Civil está tan arraigada en la sociedad española que muy pocos españoles se sienten indiferentes ante ella.
Algunos la odian. Buena prueba es la obsesiva preferencia con la que los atentados criminales se ceban en ella, y las insidias que le dedican algunas pintadas o medios de comunicación.
Sin embargo, muchísimas personas en España la quieren, y todos los españoles tienen muy claro los motivos que despiertan la inquina de aquellos; lo cual incita a las personas de orden y de bien a querer a la Guardia Civil más.
De hecho, la inmensa mayoría del pueblo español siente afecto por un Cuerpo por el que todos (incluso aquellos que, precisamente por eso, la odian) reconocen el respeto que infunde la lealtad, la abnegación y el sacrificio con los que defienden las vidas, las propiedades y los derechos de los españoles.
Ese merecido respeto y afecto se pone de manifiesto de múltiples maneras: aplausos en desfiles, recurrir a ellos en catástrofes, o ponerlos como ejemplo de eficacia real.
Para encauzar esos sentimientos nació la Hermandad de Amigos del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil (HABECU). La Asamblea constituyente se celebró el 15 de febrero de 2003 y la redacción actual de los estatutos fue aprobada el 18 de diciembre del mismo año.